lunes, 6 de junio de 2011

Excelente crónica de la mayor indemnización de la historia por motivos ambientales

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/hombre/humillo/Chevron/elpepusoc/20110606elpepusoc_1/Tes

miércoles, 1 de junio de 2011

Celebrando el Príncipe de Asturias a Leonard Cohen

Confieso que conocí algunas de las más dulces mieles de la poesía a través de la música. De Machado supe por Serrat y gracias a la musicalización hecha por Cortez me enteré de ese hermoso poema de Hernández, “Las nanas de la cebolla.” Por eso celebro, en lugar de sorprenderme por el príncipe de Asturias que le han dado a ese gran poeta que también canta, Leonard Cohen.
No nos engañemos, el premio a Cohen no es por sus dos novelas (The favorite game, Beautiful Losers), sino por sus poemas, sobre todo aquellos que se han hecho canción con su voz ronca, seca, la misma que a sus casi ochenta años parece no querer salir de su cuerpo, pero aún así se desborda, como queriendo decir que ni la enfermedad, ni la vejez pueden con la vida, así nada de eso sea cierto.
La magia de Cohen está en que aun cuando esté equivocado, siempre tiene la razón. Es cierto, como dice en “I am your man” que “a man never got a woman back/ Not by begging on his knees.”, así como también es cierto que “Democracy is coming to U.S.A./ it’s coming through a crack in the wall;/ on a visionary flood of alcohol;/ from the staggering account/ of the Sermon on the Mount/ which I don’t pretend to understand at all.” Y, a pesar de haber hecho siempre lo contrario, es cierto también que no se debe “talk of love or chains and things we can’t untie”, porque, mea culpa, “that’s no way to say goodbye”.
Celebro como el que más el príncipe de Asturias a Cohen, quizás de la única manera que vale la pena celebrar su obra; cantando sus canciones,  donde nadie pueda oírme.