viernes, 30 de septiembre de 2011

Mis diez tangos preferidos y coda.

  1. Balada para un loco
  2. A media luz
  3. El día que me quieras
  4. Naranjo en flor
  5. La muchacha del circo
  6. Jornalero
  7. Garúa
  8. Madreselva
  9. Adiós Nonino
  10. La Cumparsita
CODA: Dos canciones que no son tangos, pero que deberían estar en esta lista:

lunes, 26 de septiembre de 2011

CINCO PREGUNTAS PARA PEÑALOSA

  1. ¿A quién le cantaba ‘No todo vale’ cuando hacía parte de la campaña presidencial de Mockus? ¿A Uribe? Al aceptar el apoyo del ex presidente colombiano, ¿Cambió su posición respecto a esta máxima moral?
  2. ¿Cuál fue realmente su participación en el escándalo de las losas de Transmilenio? ¿No cree usted que una adjudicación más diligente de las obras habría ahorrado más de 60 mil millones de pesos al distrito?
  3. ¿Por qué en su página web afirma: “no hay ni un solo proceso por corrupción alrededor del tema de las losas,” cuando la verdad es que en el año  2005 se inició un proceso fiscal contra Andrés Camargo, quien fuera el director del IDU durante su administración?
  4. ¿Por qué cambió de opinión respecto a la construcción de un Metro en Bogotá? ¿Cree que es más importante prestar atención a las necesidades electorales que a las de los habitantes de la capital?
  5. ¿Cuál es el papel de J.J. Rendón en su campaña? ¿Está de acuerdo con su forma de hacer política?

domingo, 25 de septiembre de 2011

En Egipto está México

Si se quiere disfrutar un museo con miles pinturas, como el Metropolitan, el secreto quizás esté en olvidarse del resto de las obras.  Pensar que solo existe aquello que estamos viendo y no el Manet, el Gauguin, el Velásquez que estará esperando por nosotros en otra sala; dejar que sea la satisfacción y no la premura la que dicte el tiempo que se gastará en cada cuadro.  De gran ayuda es tener un plan, escoger unas pocas obras, evitar que la ambición nos obnubile y nos impida apreciar la existencia de los límites que impone el cansancio y el tiempo.  

Cuidadoso de seguir mis propios consejos, elegí un plan sencillo, pasar una o dos horas contemplando algunas pocas famosas obras y luego dejarme sucumbir por los abismos de la historia, en las alas del museo dedicadas al arte egipcio.

Todo funcionaba según mi proyecto; justo después de embelesarme con “Feria de Caballos”, ese monumental cuadro en el que Rosa Bonheur se burla del machismo de la época, marché jubiloso a las alas del primer piso dedicadas al arte antiguo.  Habían pasado ya más de dos horas, cuando una vieja conocida, mi crónica tendinitis aquiliana, tocó a mi puerta y me impidió observar los revestimientos azules del apartamento mortuorio del rey Djoser que estaban al frente.

Decía que es importante reconocer los propios límites, porque si se sobrepasan, el cuerpo se venga y el dolor se vuelve tan intenso que hace imposible apreciar el arte.  Satisfecho con lo observado, decidí descansar un rato en el teatro que se encontraba en la sala dedicada al arte egipcio.  Estaba tan cansado que apenas pude darme cuenta que estaba en medio de un concierto y que la silla que ocupaba era una de las pocas vacías.  “Granada, tierra ensangrentada en tardes de toros…” cantaba un hombre vestido de mariachi.  El auditorio callaba, algunos pocos tarareaban la melodía y yo me preguntaba que hacía un colombiano en Nueva York, en medio de obras del lejano Egipto, escuchando a un mexicano cantar sobre España.

Con el paso del tiempo, mi mente dejó de divagar y quizás sin quererlo comencé a cantar cielito lindo.  “Es una de las canciones favoritas de mi padre”, pensé justo antes de que una cantante ingresara al escenario cantando “Júrame”, el bolero inmortal de María Grever… “Bésame, con un beso enamorado…” contestaba el mariachi y yo me regodeaba viendo a tanto estadounidense disfrutando de la música que aprendí a amar de la mano de mi mamá, cuando era pequeño.

No sé que necesitaba más descanso, si mis pies, o eso que llaman alma; qué exigía más cuidado, la tendinits aquiliana, o la nostalgia por tiempos en que todo era más sencillo y la esperanza de los años eran tan fuerte como para disipar el más negro de los nubarrones  ¡Qué lejos nos llevan los recuerdos!

Una vez finalizado el concierto, salí del museo cantando y pensando que también en Bogotá resplandece México en el medio de Egipto.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

SEIS PREGUNTAS PARA PETRO

  1.  ¿Por qué votó por Alejandro Ordónez para que fuera Procurador General de la Nación? ¿Representa Ordóñez el ideario del Polo Democrático? 
  2. Mientras fue miembro del M-19, ¿Alguna vez hizo algo para evitar que continuaran los secuestros y demás acciones que este grupo guerrillero hacía? ¿Cuál era su opinión sobre estas violaciones al Derecho Internacional Humanitario
  3. ¿Realmente cree que un laboratorio distrital que fabrique medicinas genéricas es viable legalmente?
  4. ¿Por qué, si sabía de los graves problemas de corrupción de la administración Moreno, usted eligió a la doctora Clara López como su fórmula vicepresidencial en las pasadas elecciones?
  5. ¿Por qué esperó a que Daniel Coronell publicará el artículo “Retrato de un oportunista”, para aclarar que usted jamás fue alumno del magistrado Carlos Horacio Urán?
  6. ¿Por qué no llegó al Congreso en las sesiones en que se discutía la moción de censura contra Andrés Fernández?

jueves, 1 de septiembre de 2011

A FAVOR DE LA EDUCACIÓN CON ÁNIMO DE LUCRO

De los cuatro más comunes argumentos en contra de la educación con ánimo de lucro en Colombia, tres aunque verdaderos no contribuyen a probar la tesis que se defiende, los restantes son una prueba más de la intolerancia y sectarismo que gobierna al país.
Empecemos por lo verdadero. Es cierto, la educación con ánimo de lucro no contribuye a solucionar por sí sola la falta de cobertura de centros de enseñanza en el país. Es cierto que el gobierno no puede delegar a inversionistas privados la obligación propia de brindar educación a sus habitantes, no obstante, eso no prueba que no pueda o no deba haber educación con ánimo de lucro.  El problema no está en que se quieran obtener ganancias con la educación, el problema está en que el Estado no ha dedicado los recursos necesarios para cumplir con sus obligaciones constitucionales.  Una sólida educación pública puede coexistir pacíficamente con centros de enseñanza privados que desean enriquecerse con los servicios que prestan, su sola existencia no implica per se ningún obstáculo o impedimento a la educación pública
También se ha sugerido que la educación con ánimo de lucro no garantiza la calidad en la prestación del servicio.  De forma constante, se repiten las válidas críticas al modelo brasileño según las cuales la cobertura se amplió pero la calidad de la educación disminuyó.  Todas estas críticas pueden ser verdaderas, pero no desacreditan el fin de lucro, porque el problema no está en la finalidad que se busca sino en los controles que el Estado ejerce para garantizar la calidad en el servicio. Más que prohibir buscar beneficios económicos, el Estado debe continuar con los programas de certificación a los centros educativos que se han desarrollado en los últimos años.  Por lo demás, no hay, en principio, ninguna razón que nos lleva a pensar que las instituciones con ánimo de lucro que se crearían serían de menor calidad que las existentes.
Mauricio García Villegas, entre otros, ha sugerido que permitir la educación con ánimo de lucro aumentaría las diferencias sociales y contribuiría a acentuar lo que ha denominado apartheid educativo.  Eso puede ser cierto, pero el problema no está en las instituciones con ánimo de lucro, está en las deficiencias de la educación pública.  Si el Estado no es capaz de formar a sus habitantes con igual calidad que las instituciones privadas–a propósito, ¿no es claro que este argumento se contradice con el anterior?—el problema está en el Estado, no en quienes sí pueden prestar una buena educación.  García Villegas parece querer decirle a las instituciones privadas, “bueno, dado que tú puedes hacerlo mejor que yo, entonces yo te prohíbo que eduques, para que todos seamos iguales.”  La diferencia entre una supuesta mejor privada educación y una deficiente pública, no se soluciona prohibiendo el lucro, sino, como el mismo García Villegas reconoce, fortaleciendo la educación pública de forma tal que sean los mejores centros de enseñanza en el país.
Finalmente, están aquellos argumentos que contradicen el pluralismo y el mismo derecho a la educación.  Hay quienes afirman que el fin de lucro per se deslegitima la prestación del servicio, como si solo se pudiera enseñar cuando se buscan fines más altruistas y elevados para el espíritu.  El argumento es absurdo porque la calidad en la enseñanza no está predeterminada por el fin que se busca, sino por el esfuerzo, capacidades y virtudes empleadas en el empeño.  Mencionando el caso de Mark Twain, Borges, en sus entrevistas con María Esther Vásquez, afirmaba que gran literatura puede escribirse con fines de lucro; el mismo fin que alienta a cientos de excelentes galenos que tratan a sus pacientes con el mejor decoro y capacidad posibles.
El argumento es también ingenuo. Prohibir el lucro en las instituciones no significar erradicarlo de las personas. Colombia, por ejemplo, lleva años prescribiendo el lucro en el fútbol, lo que ha resultado en equipos arruinados y dirigentes investigados por desfalcos al erario y a sus clubes. La misma educación colombiana, para o ir más lejos, está habitada por instituciones y académicos que buscan enriquecerse con el servicio que prestan.  Motivados por este tipo de argumentos, muchos estudiantes han salido a la calle con el slogan de “Yo soy un estudiante, no una mercancía.” En realidad, el slogan es mentiroso, lo que autoriza buscar el lucro no es vender a los estudiantes, sino a la educación y ésta, por más que lo prohíba el gobierno, sigue siendo una mercancía. La gente la compra en las universidades privadas y los empleados públicos la venden a cambio de su sueldo.
Por último, el argumento atenta contra el pluralismo. Si se permite a través de la educación buscar fines como la promoción de una religión o de ciertas ideas políticas y sociales --¿no están estas consagradas en todas las misiones de las universidades en Colombia?-- ¿por qué no se tolera que existan quienes buscan su propio beneficio económico mediante la enseñanza? ¿No es un atentado contra el pluralismo negar un fin por considerarlo menos elevado que los aceptados por la mayoría? ¿En una democracia liberal no debería considerarse el lucro en igualdad de condiciones que la “solidaridad”, por ejemplo?
Las personas tienen derecho a buscar los fines que quieran cuando desarrollan sus actividades, siempre y cuando no se violen los derechos básicos de las personas. Negar este derecho, es un retroceso y no un avance como sugieren los críticos al proyecto a la reforma de la educación inicialmente presentado por Santos.