lunes, 8 de julio de 2013

¡GRACIAS LOJA!

He vivido tres meses en un paraíso llamado Loja. Lo digo, no sólo por su maravilloso clima, por el sol que calienta sin calcinar, por la brisa nocturna que refresca lo suficiente para sentir el frío que invita al sueño y al reposo, por su comida tan variada como sabrosa, por la sesina, la gallina cuyada, el repe, el tigrillo, los bolones, la guata, el babaco y tantos otros manjares. No, lo digo por la calidez, la amabilidad, la bondad de sus gentes.
Ha sido una temporada maravillosa en la que conviví con profesores y estudiantes que me hicieron sentir mejor que en mi propia casa. Con ellos, entablé un fructífero diálogo profesional que espero perdure durante toda mi vida académica. 

Sólo tengo palabras de agradecimiento para todos aquellos que conocí en Loja. Por su atención, sus preguntas, sus comentarios críticos, sus diálogos, su apoyo, sus invitaciones, ¡Muchas Gracias! A todos, a los profesores ecuatorianos, a los estudiantes del curso en Derechos Humanos, a la legión extranjera, a las autoridades, a quienes me hospedaron, a todos, muchísimas gracias. Ustedes permitieron que viviera tres de los mejores meses en mi vida.